6 auto boicots típicos de los emprendedores y cómo combatirlos - PanoramaDirecto.com

6 auto boicots típicos de los emprendedores y cómo combatirlos

Ser emprendedor es querer ir más allá, hacer crecer un negocio, generar un cambio en el afuera y marcar una diferencia con una idea. 



Puede significar pensar las 24hs en cómo mejorar o impulsar un proyecto y, en la mayoría de los casos, asumir grandes riesgos. Pero existen típicos “auto-boicots” a los que muchos emprendedores se enfrentan cuando están por dar el gran salto.

En la vorágine de ver un sueño hecho realidad, la adrenalina, el miedo y la ansiedad pueden ser los grandes enemigos del emprendedor y llevarlo a cometer errores de principiante. ¿Cuáles son los principales y cómo combatirlos?



1. “Tengo la gran idea”

Sin dudas que puede serlo, pero es importante no caer en simplificaciones y pensar que “es perfecta y no hay chances de que no funcione”. ¿Cómo no pensarlo si tenemos toda la energía, motivación y convicción de emprender nuestro propio negocio? Es parte del entusiasmo del primer momento, pero hay que poder mantener los pies sobre la tierra para analizar con cabeza fría todas las variables que pueden conducirte al éxito, o al fracaso. Puede ser de utilidad separarse de la idea para evaluarla objetivamente y analizar si es viable o no.



2. “¿Y si me la roban?”

Uno de los grandes temores de los emprendedores es que les roben su idea. Y lo que tienen que tener en cuenta es que, si bien “la idea” juega un rol importante al emprender un negocio, no es definitoria. Lo esencial será cómo se lleve a cabo el proyecto. Si pensamos ejemplos del mercado, seguramente notaremos que aquellas empresas que se consideran “exitosas” no necesariamente tuvieron “la” idea de negocio. Eso sí, supieron perfectamente cómo implementarla.

Si te privás de hablar sobre tu idea, seguramente te pierdas la oportunidad de generar networking fructífero que te sirva para la implementación de tu negocio, y de vincularte con referentes que puedan orientarte sobre la viabilidad de tu proyecto u oportunidades que ofrece el mercado.



3. “¿Un plan de negocios? ¿Para qué?”

Desarrollar un plan de negocios es fundamental para darle una guía a tu proyecto. Y además te resultará esencial para salir a buscar financiamiento. Probablemente no sea lo más placentero del mundo, pero sin dudas es de gran ayuda: sirve para trazar una ruta, es útil para evaluar oportunidades (y cómo aprovecharlas) y dificultades (y cómo hacerles frente) y para realmente analizar la viabilidad del proyecto y responder “¿acá hay un negocio o no?”.



4. “Mi socio es de confianza, no necesito dejar todo por escrito”

Independiente de a quién hayas elegido como socio, es recomendable dejar todos los acuerdos por escrito: roles, responsabilidades, beneficios para cada uno, cuánto va a ganar cada socio con el correr del tiempo, qué pasa si uno de los socios quiere abandonar el emprendimiento, y todos los detalles operativos que hacen a la relación e interacción entre sí, y para con el proyecto. No es algo menor y puede ahorrar varias complicaciones a futuro. Es que justamente cuando hay confianza es que se pasan ciertas conversaciones o detalles por alto, se ponen expectativas en la otra persona que no necesariamente se corresponden con la realidad, se asumen cosas que nunca se dijeron, o se cae en malos entendidos.



5. “Todavía no es el momento”

Pensar, pensar, pensar y nunca arrancar. Existe siempre esa sensación de que falta recabar más información, que uno no tiene todos los conocimientos que debería, que hay encontrar al socio ideal antes de poder avanzar, que no se tiene el dinero necesario, y tantos otros “peros”.

Esas excusas son parte del miedo a lanzarse al proyecto. Y puede que todo eso sea real, pero por más que tengas una excelente idea, si no empezás con “algo” no pasará del plano mental. Que se haga realidad o no depende de vos.



6.“No encuentro el tiempo para dedicarme y avanzar con el proyecto”

Siempre hay tiempo, es cuestión de encontrarlo. No hablamos necesariamente de 10 o 12 horas diarias sino simplemente de abocarte al menos un par de horas por día a trabajarlo. Reemplazar ciertas actividades por “algo más” que puedas hacer por tu proyecto es también una buena manera de probar si el interés y las ganas son genuinos, o pasajeros.

El que no arriesga, no gana. En el momento de dar el gran salto van a surgir siempre preguntas y cuestionamientos, lo importante es no quedarse con la duda de saber cómo podría haber resultado.

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